Mochirockeando Córdoba #2: Nos colamos al Uritorco

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Tal vez esta debería ser una de esas cosas que uno se calla y sólo un pequeño grupo de implicados sabe lo que pasó para el resto de sus vidas. Tal vez este solo sea otro "crimen perfecto" arruinado por la necesidad de contarlo, pero creo que vale la pena compartirles nuestra experiencia y algunos tips bajo el riesgo de que una familia que hace plata con una reserva natural declarada la sexta maravilla de Córdoba se enoje.

Conocimos a Victor y a Edu minutos antes que salieran (cerca del mediodía) para intentar subir el cerro por un lugar dónde el alambrado de puás se había abierto y por dónde podríamos ingresar al camino lejos de la entrada.

La subida fue difícil. Empinada, resbalosa y para todos los que no están acostumbrados a hacer ningún tipo de actividad física (ni mucho menos un deporte extremo) con un nivel de cagazo importante. Por suerte nuestro miembro que oficiaba de guía nos ayudó a todos uno por uno a subir lo más seguros posible y a llegar al camino oficial.

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Una vez allí, nos dividimos. El asma y la falta de costumbre a ese nivel de ejercicio sumado al calor me impedía seguirle el paso a la mayoría así que Seba y yo lo tomamos con calma y disfrutamos del paseo hasta el 5to parador (del que no te dejan pasar después de las 2pm por lo que nosotros no llegamos, el resto del grupo sí).

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El camino es lindo y las vistas preciosas, pero no les voy a mentir... la pasé mal, muy mal. No pasaban 300 metros entre cada ataque de asma o me veía obligada a permanecer sentada 5-10 minutos y realmente en esos momentos sentía que no había vista que lo valiera. No había salbutamol, agua ni fruta que alcanzara a hacerme sentir mejor.

Tuve que asumir que no iba a llegar a la cima, pero que dependía de mí disfrutar el paso a paso sin importar hasta donde llegara. 

Comenzamos a bajar, muertos de calor, con ganas de pasar el resto de la tarde en el río sin saber muy bien por dónde íbamos a bajar. La subida clandestina se había sentido tan difícil que no nos imaginábamos bajando por ahí. 

Llegamos a metros de la salida oficial con intención de pelear hasta el final que no pueden cobrar entrada (y mucho menos de esos valores) para ingresar a una reserva natural que es de todos y nos achicamos cuando vimos un cartel enorme que decía: "POR FAVOR TENGA A MANO SU TICKET DE INGRESO Y ANUNCIE SU SALIDA" jaja

Pusimos en la balanza las ganas de pelear con gente que es capaz de eso o arriesgarnos a salir por donde habíamos subido e inmediatamente nos fuimos a buscar el huequito clandestino. Bajar se hizo mucho más fácil de lo que esperábamos, mucho más de lo que había sido la subida. Faltaban pocos metros, poco empinados, pero con mucha piedrita suelta y zas! me resbalé y caí haciendo lo que me prometí a mí misma no iba a hacer si corría esa suerte, puse la mano. Me abrí la muñeca con una herida pequeña, de cerca de un cm, pero bastante profunda. Grité y Sebastián me pidió guarde silencio por si alguien nos veía/oía, cosa difícil cuando te acabás de pegar tremendo golpe. Medio minuto después resbala él también lastimándose la espalda. No dijo ni mu. 

Salimos riéndonos y temblando. Mi muñeca está bien, su espalda también. Tomamos mate junto al río y cerca de una hora después llegó el resto del grupo. Habían pasado por la entrada principal. Uno zafó, dos pagaron. 

He aquí mis tips:

  1. No hagan actividades físicas fuertes al aire libre, que además involucran cambios de altura al mediodía. Salgan temprano para no morir con el calor.
  2. Lleven MUCHO agua.
  3. Hidrátense desde el día anterior y desayunen fuerte, muy fuerte.
  4. Lleven ropa de colores claros.
  5. Anímense a hacerlo, pero respeten sus ritmos. Escuchen sus cuerpos.

Sé que todo esto es de sentido común, pero si son sopencos como nosotros no les va a venir mal escucharlo/leerlo.

Pasamos una noche hermosa, a pura amistad, vino y pollito asado que solo podía haberse visto mejorada si no hubiéramos estado en un camping en el que literalmente estaba prohibido la música (posta), escucharla, hacerla, lo que sea. Le deseamos a Víctor de El Ranchito que supere pronto su miedo/trauma con la música y que se nos una en este disfrute vibratorio que es hacer canciones y/o escucharlas.

Gracias por leer, nos vemos en San Marcos Sierra en el siguiente día de aventuras

PD: No vimos ni escuchamos ni sentimos nada raro mientras estuvimos ahí. Con excepción de una sola cosa. Hay unos bichos que parecen langostas que hacen unos ruidos MUY RAROS y que no los vimos en ninguna otra parte de Córdoba ni en ninguna otra parte de Capilla del Monte, sólo arriba del Uritorco. Así que puede que nos estemos confundiendo en cómo personificamos a los aliens porque si existen para mí son esos.